Una nueva etapa

Ha llegado el momento de iniciar una nueva etapa bloguera. Por ello, desde hoy, queda inaugurado mi nuevo blog, Cuando acaba una historia.

Este nuevo blog será, principalmente, literario. Seguiré publicando reseñas, book hauls y wrap ups y continuaré con el reto ALP que empecé en enero. Pero también incluiré otros contenidos relacionados con libros, con los que pretendo exprimir aún más las lecturas que vaya haciendo y, además, ofrecer un contenido de más calidad a los/as seguidores/as.

No quiero alargarme demasiado, así que te invito a que te pases por mi nuevo blog y lo descubras tú mismo/a. Igualmente, dejaré este blog abierto, del mismo modo que lo haré con Lo veo y te lo reseño, por si alguna de las lecturas, películas o series sobre las que buscas información ya han sido reseñadas por aquí.

Y eso es todo. Te espero en Cuando acaba una historia.

Wrap up febrero ’20

Hoy toca hablar de las lecturas del mes de febrero. Con crisis lectora incluida, lo cierto es que el mes más corto del año no se me ha dado mal. Podría haber sido mejor, claro está, pero no me puedo quejar. Al final, conseguí cumplir con el reto ALP del mes (aunque in extremis) y cierro febrero con cinco lecturas. Mejorable, pero positivo.

El primer libro que terminé en febrero fue “Patria” de Fernando Aramburu. Ya le tenía ganas desde hacía tiempo, pero empezaba a ser cada vez más urgente leerlo. Y es que, por si no lo sabes, HBO estrenará en mayo la serie basada en esta novela. Así que quería tenerlo todo listo para poder verla. No me alargaré mucho porque ya hay reseña en el blog, pero, en líneas generales, fue una buena lectura.

Después le tocó el turno a “No está solo”, de Sandrone Dazieri. La acción de esta novela transcurre entre Roma y Cremona, la ciudad natal del autor. Cuenta con dos protagonistas de lujo: Colomba, una policía con un fuerte trastorno de estrés postraumático; y Dante, un hombre traumatizado por el secuestro que sufrió cuando era niño. Muy recomendable, pero sin perder de vista que se trata de la primera parte de una trilogía. Ojo al dato.

Mi tercera lectura del mes fue un ensayo. “Orígenes. Cómo la historia de la Tierra determina la historia de la humanidad”, de Lewis Dartnell, es un libro muy interesante en el que el autor nos va explicando, precisamente, lo que dice el subtítulo. La Tierra tiene muchos miles millones de años de historia y el ser humano la ha habitado durante una pequeñísima porción de ese tiempo. Pero no habríamos podido llegar hasta el momento actual de no ser por una serie de sucesos que ocurrieron en nuestro planeta mucho antes de que nosotros surgiéramos. Como digo, una lectura muy interesante.

El otro ensayo del mes fue una lectura de homenaje a Andalucía en el mes en el que celebrábamos nuestro día. “Flamenco. Arqueología de lo jondo”, de Antonio Manuel, es un libro cortito pero intenso en el que el autor defiende el origen andalusí de una de las artes más representativas de nuestra comunidad autónoma.

Y para terminar el mes, “Sombras sobre el Nilo”, de Kate Furnivall. Esta novela, ambientada en los años 30, nos lleva desde Inglaterra hasta Egipto, siguiendo los pasos de Jessie en la búsqueda de su hermano desaparecido. Una novela entretenida, pero olvidable.

Si te soy sincera, ahora que repaso las lecturas de febrero me doy cuenta de que ha sido un mes bastante positivo. No lo tenía tan claro antes de sentarme a escribir ya que esos días de crisis lectora no ayudaron demasiado, pero han sido cinco lectura interesantes, todas ellas entretenidas y, sobre todo, me han sacado de la apatía lectora y me han traído hasta marzo con las pilas cargadas.

Esta semana… #11/2020

Vamos a por la segunda semana de marzo, que es especial por dos razones. La primera de ellas es porque también es la semana de mi cumple, cosa que me hace un poquito de mucha ilusión. La segunda razón es que en los ocho días que llevamos de mes ya han caído tres libros. Estoy totalmente on fire con la lectura y eso me da mucha alegría. Si las cosas siguen así, este mes puede acabar con una buena cantidad de libros leídos. ¡Así sí!

Pero dentro de este boom de energía positiva que traigo, hay una pequeña zona gris. Sí, es lo que estás pensando. Sigo estancada con “Wonder Woman”. Básicamente, me he olvidado de que tengo este libro pendiente de terminar y ahí seguimos, irremediablemente distanciados. No voy a abandonar porque la historia está muy avanzada, pero tampoco me han servido los plazos que me he marcado para terminarlo. Tengo que pensar en algo más efectivo porque se me complica uno de mis propósitos lectores de 2020, que era leer un libro en inglés al mes.

Por lo demás, estoy a algo menos de 140 páginas de terminar “La plata de Britania”, de Lindsey Davis. Se trata de la primera novela de la extensa serie de Marco Didio Falco, un investigador privado romano, que además tiene un spin-off protagonizado por su hija. Otro buen montón de libros por leer… Este es, además, el segundo de los tres libros del reto ALP de marzo. Lo que te decía: estoy en racha.

Mi próxima lectura será “Mi vida (no del todo) perfecta”, de Sophie Kinsella. Este libro va a ser mi reencuentro con esta autora, a la que llevo años sin leer. Creo recordar que va sobre una mujer cuya vida real difiere mucho de la que muestran sus redes sociales. Tiene pinta de ser divertida y creo que no llega a las 400 páginas, así que podría ser que lo terminase antes del fin de semana.

En ese caso, le tocará el turno a “Llamada a medianoche”, de Nina Darnton. Como estoy con el propósito de no leer las sinopsis de mis próximas lecturas, ando un poco perdida sobre de qué va este libro. Creo recordar que era un thriller en el que había una desaparición o un secuestro o algo así. O puede que me esté confundiendo con el argumento de otra novela. No me hagas mucho caso. Lo que sí es seguro es que con este libro cerraré el reto ALP de marzo. Y todavía me quedará tiempo para hacer un par de lecturas más e ir recortando la lista de pendientes.

Y eso es todo por esta entrada. No está mal, ¿verdad? Me he venido un poco arriba añadiendo lecturas, pero me siento en forma y quiero aprovechar antes de la próxima bajona lectora (que llegará). Así que voy al lío, que no hay tiempo que perder.

“Sombras sobre el Nilo”, de Kate Furnivall

Una noche, cuando Jessie tenía siete años, sus padres se llevaron a su hermano Georgie y adoptaron, en su lugar, a Timothy. De nada sirvieron los muchos intentos de la niña por saber dónde estaba su hermano pequeño.
Pasados veinte años, Jessie recibe la noticia de que Timothy, convertido ya en egiptólogo del Museo Británico, ha desaparecido. Sus primeras pesquisas la llevan hasta la casa de Sir Montague Chamford, quien decide acompañarla cuando las pistas la conducen hacia Egipto. Lo que nadie podía imaginar es que la búsqueda de Timothy traerá respuestas a las incognitas sobre la desaparición de Georgie.

Aunque ya he comentado alguna vez que la Antigua Grecia es mi época histórica preferida, tanto por su sociedad como por su arte y su mitología, creo que estaremos de acuerdo en que la de Egipto es una de las civilizaciones más misteriosas y atractivas de la Historia. Por eso, al ver que esta novela podía tener conexión con este tema, decidí hacerme con ella.

“Sombras sobre el Nilo” es una historia ambientada a principios de los años 30 y tiene como protagonista a Jessie, una mujer joven e independiente que lleva toda su vida lidiando con la desaparición de su hermano Georgie. Cuando eran pequeños, sus padres decidieron sacarlo de sus vidas debido a su comportamiento. Y es que, aunque estas palabras no se llegan a mencionar en toda la novela (la autora explica el por qué al final), Georgie padece un trastorno del espectro autista. A pesar de todos sus intentos, nunca consiguió descubrir qué había pasado con él y tuvo que resignarse a aceptar a su nuevo hermano, Timothy.

Aunque la autora empieza poniéndonos en antecedente a través de la noche en que Georgie desapareció, la trama principal gira en torno a la desaparición, veinte años después, de Timothy. Para entonces, él ya es un egiptólogo del Museo Británico y, por eso y por alguna que otra pista relacionada con las historias de Sherlock Holmes, Jessie acaba en Egipto, acompañada de Monty, tratando de localizar a su hermano.

En honor a la verdad, debo decir que ha sido una novela entretenida e interesante, pero no de esas que te atrapan entre sus páginas y que necesitas seguir leyendo. Creo que la autora ha creado una buena trama, en la que incluye diferentes elementos, como la profesión de Timothy, la situación política de Egipto cuando todavía era una colonia británica o el estilo de vida de Jessie, una joven independiente y trabajadora que comparte piso con una amiga.

Lo que más me ha sobrado de esta novela ha sido la parte del romance. Creo que está relativamente bien llevada y que no resta protagonismo a la investigación de Jessie, pero ya sabes que no soy yo precisamente una romántica. Le da color a la historia, pero creo que puede ser una subtrama prescindible. Por el contrario, las aventuras de Jessie y Monty en Egipto han resultado ser entretenidas, con sus momentos de acción incluso.

Como decía antes, hay otra subtrama importante en este libro y es la que está relacionada con Georgie. Esta historia está escrita en tercera persona y la extensión de los capítulos varía un poco (algunos son muy cortos y otros no tanto). Pero, intercalados entre esta narración, nos encontramos con otra, realizada por el propio Georgie, en capítulos encabezados por su nombre y la fecha y el lugar en el que se encuentra. De esta forma, descubriremos qué ocurrió con él. Estos capítulos son interesantes, ya que la autora nos emplea para darnos a conocer mejor el comportamiento de Georgie, tratando de mostrarnos su forma de ver el mundo.

En la nota final, la autora aclara un poco cómo surgió esta historia, las libertades que se ha tomado a nivel literario y, como decía antes, todo lo que tiene que ver con el personaje de Georgie y su trastorno del espectro autista. Es bastante interesante, sobre todo si tenemos en cuenta que la autora trabaja el contexto histórico, social y político de la historia, dándonos una muestra de cómo eran las cosas en aquel momento y en aquel lugar. Además, tenemos alguna que otra historia relacionada con el antiguo Egipto y sus dioses y sus faraones. He echado en falta algo más en este sentido, pero sin que sea tampoco un gran problema.

En lo que respecta a los personajes, Jessie me ha gustado (en general) y Monty tiene sus momentos, aunque se me iba haciendo más pesado a medida que avanzaba la novela. Maisie, a la que conocen durante el viaje a Egipto, me ha parecido un personaje divertido y casi me ha sorprendido su posición final en la historia. Y hablando de finales, el final de la novela no está nada mal, con revelaciones impactantes incluidas.

Por último, te cuento un poco sobre la edición. Esta novela es de la editorial Algaida, del sello Algaida Eco. Es una de las muchas que compré en septiembre pasado en las promociones de Carrefour, por solo 3 euros. Es tipo bolsillo, con las tapas blanda y demás. Las letras tienen un tamaño bastante apañado y, como decía, los capítulos tienen una extensión variable. La única pega, quizá, es que el libro es un poco rígido y, por momentos, se hacía un poco incómodo leerlo. Pero esto ya es una cosa un poco tiquismiquis, que no tiene nada que ver con la historia. Por ponerle pegas, vaya. Por cierto, en mi edición, tiene 610 páginas (incluyendo las explicaciones de la autora y un curioso listado de preguntas pensadas para un posible club de lectura).

Resumiendo… “Sombras sobre el Nilo” es una novela entretenida y fácil de leer, con una historia interesante y con el Egipto de 1932 de fondo. Pero no es una historia de esas que te marcan y no puedes olvidar.

Esta semana… #10/2020

Ya está aquí marzo. Esto se traduce en dos noticias para mí, una buena y una mala: la buena es que en unos días será mi cumple y ya tengo una pequeña lista de libros de los cuales sé que alguno caerá (sista! guiño guiño). La mala, que se acaba el invierno. Y no es que estemos teniendo inviernos polares, pero me agobia pensar en lo cerca que estamos ya del calor asfixiante del verano.

Y después de este rollo que te acabo de soltar, vamos a ver cómo se presenta la semana lectora.

A ver si adivinas qué libro sigo arrastrando de febrero. Venga, te doy unos segundos. Va, es fácil, no necesitas pensarlos demasiado. ¿Lo tienes ya? ¡Bingo! “Wonder woman” sigue conmigo y en el mismo sitio donde lo dejé la última vez, allá por el Jurásico. Sinceramente, no tengo ninguna gana de terminarlo, pero tampoco quiero dejarlo a medias porque me ha costado lo mío llegar hasta casi el final. Así que tengo que terminarlo. ¿Cuándo? A saber…

Por otro lado, hoy empiezo “Almas robadas”, de Emelie Schepp. Es la primera novela de la serie protagonizada por la fiscal Jana Berzelius y, según la portada, se trata de un thriller nórdico. En otras palabras, tiene muy buena pinta. Y como no llega a las 400 páginas, espero terminarlo antes del fin de semana.

El sábado, en la entrada del reto ALP de marzo, comenté mi propósito de que todas mis lecturas de este mes sean de libros escritos por mujeres. Por eso, aunque no tengo decidido cuál será mi próxima lectura si consigo terminar el libro que te comentaba antes, sí tengo claro cuáles van a ser las candidatas. Pero… ¿y si mantenemos el misterio?

Reto ¡A leer pendientes! #3 (marzo 2020)

Hoy es día 29 de febrero, así que toca una nueva entrada del reto ¡A leer pendientes! Como puedes ver por el título, ya estamos con el tercer minireto mensual y tengo que decir que estoy bastante contenta con cómo está funcionando, a pesar de que el avance sea lento (pero seguro).

Lo cierto es que estoy notando la diferencia entre mi primer intento con el reto, allá por septiembre de 2019, y este nuevo formato. Como decía antes, avanzo más lentamente, porque leer tres libros al mes no es lo mismo que leer cinco. Sin embargo, este sistema me deja más tiempo para otras lecturas y es más flexible en caso de que, como me ha pasado durante febrero, aparezca una crisis lectora.

Dicho todo esto, vamos a hablar de cómo fue el reto del mes anterior antes de meternos de lleno con el de marzo. Para febrero elegí 3 libros:

1.- “Flamenco. Arqueología de lo jondo”, de Antonio Manuel.
2.- “No estás solo”, de Sandrone Dazieri (Colomba Caselli #1).
3.- “Sombras sobre el Nilo”, de Kate Furnivall.

Las reseñas de los dos primeros ya están publicadas y estoy cocinando la del tercero, así que pronto podrás disfrutarla. De todos modos, voy a hacerte un pequeño resumen de cómo han ido estas lecturas.

“Flamenco” ha sido la mejor lectura de las tres. Un libro cortito pero muy intenso, que he leído aprovechando que llegaba el Día de Andalucía. Una lectura de 10. “No está solo” resultó ser una buena historia, de las que enganchan. Me gustó la trama y me gustaron sus protagonistas. Eso sí, se trata de la primera parte de una trilogía, así que, a pesar de ser una historia autoconclusiva, ya estoy alerta para hacerme con las otras dos novelas. Y “Sombras sobre el Nilo”, que he terminado hoy mismo, ha sido la lectura más flojita de las tres, aunque tampoco ha estado mal. Una desaparición, una búsqueda y un romance, todo con Egipto de fondo. Entretenida, pero no inolvidable.


Y ahora toca hablar de lo que va a ser el reto de marzo.

Me veo ya recuperada de la crisis lectora de febrero, así que me lanzo de nuevo con tres libros, igual que en los meses anteriores. Eso sí, esta vez todos van a tener una extensión más pareja, ya que se me empiezan a acumular los libros comprados, o que me han regalado, y hay que hacer hueco para rebajar. Pero, además, este mes va a tener una premisa especial. Y es que el próximo 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Por esa razón, he decidido que este mes voy a leer, exclusivamente, libros escritos por mujeres (tanto en el reto como en el resto de lecturas).

Así las cosas, los tres libros elegidos para el reto de marzo son:

1.- “La plata de Britania”, de Lindsey Davis (Marco Didio Falco #1).
2.- “Llamada a medianoche”, de Nina Darnton.
3.- “Almas robadas”, de Emelie Schepp (Jana Berzelius #1).

Como puedes ver, dos de las tres novelas son el comienzo de una serie. No ha sido intencionado, ya que mi intención al principio del reto era hacer a un lado las series y centrarme en los libros autoconclusivos. Pero lo cierto es que hay que leerlos todos. Así que allá voy.

“La plata de Britania” es ya un libro veterano en mis estanterías (que, en realidad, son cajas de plástico de esas de almacenaje). Se trata del primer libro de la serie sobre el investigador privado romano Marco Didio Falco. Una serie que, por lo que sé, tiene unos veinte libros y hasta un spin off protagonizado por la hija de Falco, Flavia Alba. Casi .

Las otras dos novelas fueron compras de principios de 2019 y, para ser sincera, ya no recuerdo lo que comentaban sus sinopsis. Aprovechando esa circunstancia, voy a afrontar las dos lecturas sin más datos que los que me puedan aportar los títulos y las portadas. En el caso de “Almas robadas”, que también es el inicio de una serie, creo que está protagonizada por una fiscal, llamada Jana Berzelius. Ni idea de cuántos libros tiene la serie, aunque creo que este se publicó hace tres o cuatro años, así que hay lugar para la esperanza.


Y eso es todo. Ahora quedan 31 días por delante para darle caña a las lecturas. Espero que este mes me cundan más que en febrero, aunque sobre eso ya hablaremos en el próximo wrap up.

“Flamenco. Arqueología de lo jondo”, de Antonio Manuel

Hoy es 28 de febrero, Día de Andalucía. Igual que el año pasado, aprovecho este blog para hacer un pequeño homenaje a mi tierra y lo hago con un libro. En aquella ocasión, reseñé un libro muy cortito que realizaba una defensa a ultranza de nuestra forma de hablar, del andaluz, tan maltratado de Despeñaperros para arriba. Hoy le toca el turno a otro libro, también cortito, que como ya has podido ver por el título de esta reseña y por la imagen de la portada, nos habla de uno de los mayores tesoros culturales de Andalucía (junto con el andaluz): el Flamenco.

El autor de este libro es Antonio Manuel, un profesor de derecho civil que ha trabajado mucho (y sigue haciéndolo) en la defensa del legado andalusí en nuestra cultura, nuestra historia y nuestro patrimonio. Por supuesto, a través de este “Flamenco. Arqueología de lo jondo”, viene a defender la influencia andalusí en este arte tan nuestro. Y lo hace de una forma sencilla, pero bonita. Adornándose, pero sin excederse. Pero, por encima de todo, lo hace con la pasión del que habla desde la admiración y el respeto a una cultura tan rica y con tanta incidencia en la realidad andaluza como es la cultura andalusí.

Como digo, la tesis principal de este libro es la influencia de lo andalusí en la creación y el desarrollo del Flamenco. Pero también nos viene a explicar el autor que en el nacimiento del Flamenco se vieron involucradas otras culturas y otras razas, como los judíos, los esclavos negros, los gitanos y, en general, todos aquellos que fueron ninguneados y tratados como poco más que apestados tras la Reconquista que nunca fue (porque no se puede reconquistar algo que nunca había sido tuyo).

Hay una frase (un fragmento en realidad) que me ha llamado realmente la atención y que creo que define muy bien la intención de este libro. Es la siguiente:

Ésa es la verdad: solo hay un Flamenco. Un solo río alimentado por varios afluentes. Lo que no impide aceptar que cada uno de ellos aportó al cauce común sus propias aguas y en distinto momentos histórico. En el discurrir del río Flamenco, como en el de la vida, hallaremos cascadas y remansos, meandros y rápidos, que trazan un curso hasta la desembocadura pero que no pueden confundirse con su manantial. Para encontrarlo, debemos remontar sus aguas con la actitud del salón que acata el instinto de una memoria atávica para regresar al lugar donde nació libre. Y eso es lo que haremos.

Con la conciencia de hacerlo.

Aunque se dice que el Flamenco se llama así por las similitudes de su sonido con el de unos cantos de la región de Flandes, lo cierto es que su origen está aquí, en la actual Andalucía, en la que antaño fue Al-Andalus. Y aunque, como bien dice el autor, se hayan empeñado en borrar sus huellas y nuestra memoria, lo cierto es que solo hay que seguir los pasos que nos marca en este libro para entender que el Flamenco y la cultura andalusí van cogidos de la mano. Y es que, según defiende este libro, el Flamenco jondo, el que se canta en andaluz y de memoria (esta frase me encanta), nace del intento de mantener viva su lengua y su cultura cuando la invasión castellana de Al-Andalus quiso acabar con ella. Así, el Flamenco es rebeldía, es actitud guerrera, es inconformismo. El Flamenco es dolor y alegría, es la voz de moriscos, judios, negros y gitanos diciendo que no a quienes pretendían arrebatarles su forma de ser y de sentir.

Este libro del que te hablo hoy es cortito (apenas 160 páginas), pero intenso. Y es que está cargado de información, de historia, de cultura andaluza y andalusí. Es un libro que vale la pena leer para entender la profundidad de este arte, sobre todo en un tiempo en el que se llama Flamenco a cualquier cosa. Porque no, señoras y señores, Rosalía y su Malamente no son Flamenco. El Flamenco es otra cosa. Algo más grande y merecedor de más respeto del que muchas veces se le muestra cuando se utiliza como etiqueta de cualquier canción o artista.

Y te preguntarás por qué escribo Flamenco con mayúscula. Bueno, es algo que nunca había hecho, ni siquiera me lo había planteado. Pero este libro me ha ayudado a abrir los ojos a una realidad: que el flamenco es un arte, como tantas otras corrientes artísticas, todas ellas escritas en mayúscula. Que el flamenco es más que un nativo de Flandes o un pajarraco que se pasea por la andaluza Laguna de Fuente de Piedra.

En este 28 de febrero, vaya desde aquí mi homenaje a mi tierra y a ese arte que hoy nos hace disfrutar, que te pone la cannesita de gallina cuando lo ves recorrer el cuerpo de una bailaora o nacer de la garganta del cantaor. Un arte que representa una forma de ser y de vivir que sus creadores nos dejaron en herencia. ¡Feliz día de Andalucía! ¡Y viva el Flamenco!

“No está solo”, de Sandrone Dazieri

Colomba Caselli lleva meses luchando contra las secuelas psicológicas que le dejó “el Desastre”. Las crisis de ansiedad la acosan y no ve el final del túnel. Sin embargo, el asesinato de una mujer y la desaparición de su hijo van a empujarla a volver a la acción.
Para investigar lo ocurrido, contará con la colaboración de Dante Torre, un hombre atormentado por los once años que vivió secuestrado por “El Padre”. Juntos, Colomba y Dante tendrán que sobreponerse a sus miedos y angustias y descubrir qué ocurrió con el pequeño Luca.

Es curioso, pero la mayoría de thrillers o historias policíacas que leo o veo están ambientadas en los Estados Unidos. Es como si la maldad fuera marca de la casa de aquel país. Pero, de vez en cuando, llego a una historia ambientada en Europa y me doy cuenta de dos cosas: primero, que tengo que leer más novela europea, y segundo, que la maldad es universal.

“No está solo” es la primera parte de lo que debe ser una trilogía. Al menos, eso fue lo que leí cuando, a finales de 2019, se publicó la tercera parte. Sea como sea, esta novela es la presentación de Colomba Caselli y Dante Torre, dos personajes, cuanto menos, peculiares.

Esta novela empieza con un hombre desesperado que busca a su mujer y a su hijo. Poco después, el cadáver de ella aparece en el bosque. A partir de ese momento, comenzará una historia en la que ni los personajes ni los/as lectores/as vamos a tener un respiro. Y es que este libro, a pesar de sus casi 600 páginas, avanza sin perder ritmo y no deja que te aburras.

Como puedes ver en la foto de la portada que he dejado más arriba, aparece una frase del Il Corriere della Sera, que dice que “Dazieri ha escrito su obra maestra”. Bueno, yo no diría tanto, pero lo cierto es que la novela engancha porque tiene la mezcla perfecta entre la inquietante historia de la desaparición de un niño y a una pareja de protagonistas con química, algo que siempre funciona en las series, pero que me parece más difícil de notar en los libros. No creo que esta novela sea una obra maestra, pero sí me parece un muy buen inicio de trilogía (o de serie).

Lo cierto es que la figura del policía o detective atormentado es bastante común en este género, pero creo que Colomba se destaca de alguna manera sobre todos los demás. Su trauma no viene de un historial amoroso turbulento o de una vida familiar desestructurada. Todo comienza unos meses antes del inicio de esta novela, el día de “el Desastre”. Aquello convirtió a Colomba en un caso de estrés postraumático de manual. Por otro lado, tenemos a Dante. Dante se pasó once años de su infancia y adolescencia encerrado en un silo, secuestrado por un hombre que se hacía llamar “El Padre”. Consiguió escapar y se ha convertido en una especie de asesor en casos de desapariciones. Como Colomba, arrastra un profundo trauma que se refleja en su claustrofobia y en una serie de costumbres que le hacen parecer un tipo bastante excéntrico.

Me ha gustado mucho la combinación de estos dos personajes. Ambos tienen profundas heridas psicológicas sin cerrar, pero eso no les impide protagonizar algunos momentos curiosos, casi divertido. Cargan con sus traumas, pero eso no les impide seguir adelante, a pesar de los obstáculos, tirando el uno del otro para poder continuar.

No se puede decir mucho del desarrollo de la trama de esta novela sin estropear algunas sorpresas. Lo que sí diré es que, aunque ciertas cosas se pueden intuir, me costó un poco averiguar el final. De hecho, solo iba un pequeñísimo paso por delante de los protagonistas. Y la verdad es que me ha gustado el final.

Como decía al principio, esta es una historia europea. Concretamente, se desarrolla entre Roma y Cremona, la ciudad natal del autor. Al final del libro, él mismo nos cuenta que muchos de los escenarios de la novela son reales, aunque los ha modificado para hacerlos encajar en su historia. Lo cierto es que este libro no es del tipo “guía turística”. Ya sabes, de esos que mencionan tantos lugares emblemáticos de una ciudad que casi sientes que estás caminando por sus calles. Aquí prima la investigación y el desarrollo del equipo que forman los protagonistas.

Para terminar, voy a hablarte un poco sobre la edición. Yo he leído la especial de DeBolsillo. Se trata de esta que han sacado últimamente, con la tapa más consistente y a 6,95 €. He visto que tienen variedad de títulos. Yo ya he leído varios en esta edición y, por lo general, la experiencia ha sido buena. En este caso, la lectura resulta cómoda porque el libro no es demasiado rígido. Sin embargo, sí que me parece que tiene la letra un poquito pequeña y, aunque la tapa me parece una mejora con respecto a las ediciones de DeBolsillo normales, la calidad del papel es la misma. No tiene nada que perjudique la lectura, pero no está de más comentarlo.

Resumiendo… “No está solo” es el debut literario de dos personajes que forman un equipo interesante y que se ven inmersos en una historia que engancha. Ha sido una buena lectura, que me ha ayudado a salir del bache lector. ¿La pega? Que es la primera parte de una trilogía (o eso creo), así que más títulos para agregar a la lista de pendientes. Solo espero que caigan pronto.